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"Tiene tanto dolor que solo quiere morir": el caso rodeado de incógnitas de Paula Díaz, la joven chilena que le pide la eutanasia a la presidenta Michelle Bachelet


La joven de 19 años sufre desde finales de 2013 una extraña enfermedad que la ha postrado en la cama y que la medicina de su país, no ha podido diagnosticar de forma concluyente

Paula Díaz tiene 19 años y sufre de una extraña enfermedad. Foto: BBC

Hace 5 días

Paula Díaz tiene 19 años y ya quiere morir. Esta joven chilena, oriunda de la ciudad de Talca, en el sur de Santiago, sufre desde finales de 2013 una extraña condición que, hasta ahora, la medicina de su país no ha podido diagnosticar de forma concluyente.

Según alega la familia, por más de cuatro años y, en forma creciente, Paula ha presentado movimientos involuntarios, pérdida de conciencia, parálisis de sus extremidades y, sobre todo, un dolor que la joven califica de insoportable.

Un video subido por su madre y hermana a inicios de este mes a las redes sociales estremeció Chile y repercutió más allá de sus fronteras.

En él, Paula, de una forma desesperada, le pide a la presidenta Michelle Bachelet que le autorice la eutanasia (prohibida en el país), porque ella ya no resiste el dolor, porque no quiere seguir viviendo así.

"No tengo descanso, es algo tan terrible que no pueda descansar. Ni de día ni de noche (…) Ya no soporto mi cuerpo, no soporto no poder apoyarlo. Mi cuerpo está desgarrado. Ninguna parte puedo apoyar sin que me duela o no se rompa. Cómo no pueden entender que ya no puedo más", dice en su mensaje a la mandataria.

Lo acompañan otros videos con imágenes en los que se ve a la joven, al parecer, antes de presentar estos síntomas y, en otras, retorcida en una cama, con las extremidades engarrotadas y casi siempre hospitalizada y con semblante afligido.

Chile: la niña que le pidió a Bachelet "dormirla para siempre"

En pocos días, los videos se viralizaron. Más de un millón de personas los han visto y las opiniones se dividieron y pusieron nuevamente sobre el tapete el tema de la eutanasia en el país, donde ya en 2014 un caso similar de una niña que pedía la muerte a Bachellet había impactado en la opinión pública.

El tema llegó nuevamente a los medios de comunicación chilenos y de otros países, e incluso a la agenda de algunos políticos, que han utilizado el caso para renovar el debate de la legalización del suicidio asistido en el país.

Sin embargo, a diferencia del caso de 2014, el de Paula también ha generado incertidumbre por otras razones.

La vaguedad de la información sobre su condición, la ausencia de un diagnóstico conclusivo y un dictamen médico que le atribuye un extraño trastorno psiquiátrico que le generaría los síntomas que alega sentir, han hecho que la polémica tradicional sobre la eutanasia en Chile cobre esta vez otros matices inesperados.

Primeros síntomas

Vanessa Díaz, la hermana de Paula, explica a BBC Mundo que todo comenzó a finales de 2013, cuando la joven fue hospitalizada por síntomas que los médicos asociaron con una tos convulsiva.

La madre y la hermana de la joven tienen una teoría sobre las posibles causas de lo que sucedió.

"Nosotros como familia lo tendemos a relacionar con que Paula en 2013, un poco antes de caer hospitalizada, recibió una vacuna trivírica que cubre tres tipos de enfermedades (difteria, tétanos y tos convulsiva) y mi hermana cayó precisamente hospitalizada primero por una supuesta tos convulsiva", argumenta Vanessa.

Añade que ellas, y "algunos médicos que no lo escribieron, pero lo dijeron", consideran que un virus de la vacuna se alojó en la médula de Paula y le provocó la actual condición.

La acusación de la familia contra la vacuna ha generado también cuestionamientos en Chile, donde la inmunización es obligatoria.

El doctor Miguel Kottow, jefe de la Unidad de Bioética de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile asegura que no hay antecedentes de algo similar en el país, pero considera que se trata de una acusación delicada.

"Es un tema de por sí muy grave, ya que cualquier decisión que se tome en este caso pone en tela de juicio el tema de la inmunología obligatoria", explica a BBC Mundo.

Según la hermana, después de la vacuna y la hospitalización, la situación de Paula empeoró.

"A partir de entonces, comenzó a presentar una serie de síntomas que no se asociaban con la tos. Vivió una serie de hospitalizaciones, estuvo en muchas clínicas internada y comenzó a perder movilidad en las piernas, los brazos, se le agarrotaron las piernas, las manos, perdió la movilidad, la sensibilidad en algunas partes y en otras siente muchísimo dolor", explica.

Desde entonces, según Vanessa, Paula ha sido atendida por decenas de especialistas sin que hayan encontrado una causa para lo que asegura sentir.

"Su último diagnóstico fue en 2015, en el que se dijo que tiene un daño neurológico y que además es degenerativo, pero nunca se nos ha dicho que es a causa de una enfermedad determinada o qué lo provoca", sostiene.

Según el diario chileno El Mostrador, en los certificados de las distintas clínicas por los que pasó la joven desde 2013 se leen diagnósticos que van desde bronquitis obstructiva, neumonitis, eritema laríngeo hasta otras como síndrome depresivo mayor, hipoacusia, escoliosis, ataxia, síndrome conversivo grave o encefalitis postvacuna.

De ahí que la familia considere que Paula han sido víctima de una mala atención médica.

"Lo que exigimos es justicia para mi hermana porque sabemos que ha habido negligencias de por medio, exigimos que se abra una investigación para saber qué fue lo que sucedió con ella que era una niña completamente sana y que ahora se encuentra en un estado deplorable en el que pide morir. Queremos saber qué fue lo que causó que ella tenga este daño cerebral", pide Vanessa.

Lo cierto es que la familia no ha mostrado hasta la fecha la prueba del dictamen médico que atribuye el daño neurológico degenerativo que argumentan y la clínica donde aparentemente se le diagnosticó tiene prohibido, por cuestiones de privacidad, revelar detalles de las enfermedades de los pacientes.

Es por eso que, de acuerdo con el doctor Kottow, uno de los dilemas éticos de este caso es que la información en torno a él es muy "vaga y precaria".

"Hasta ahora, lo que tenemos es lo que dice la familia. Pero lo que están diciendo, no lo están demostrando. No sabemos en realidad qué pasó en estos servicios médicos, si hubo negligencia o no, si hubo desacuerdos de la familia con el tratamiento, si hubo este diagnóstico o a qué conclusiones llegaron los especialistas. Son factores que hay que tener en cuenta antes de argumentar si la atención médica funcionó o no", sostiene.

Los dilemas del diagnóstico

Pero la incertidumbre sobre el diagnóstico de daño cerebral aumenta con otro de los dictámenes médicos que la joven recibió en otro renombrado hospital chileno.

"En su tercera hospitalización, en la Clínica Bicentenario, le hicieron una serie de exámenes y a la conclusión que llegaron era que no había ningún daño neurológico y nos informaron que mi hermana lo que tenía era un síndrome conversivo y que ella se estaba causando a su mismo cuerpo esos síntomas", comenta Vanessa.

El síndrome o trastorno de conversión es una extraña condición psiquiátrica que genera una sintomatología que se asemeja a las de una dolencia neurológica, aunque no procede de ninguna enfermedad física conocida.

Según la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, uno de las principales dificultades para su tratamiento es que ni el paciente ni los familiares reconocen el padecimiento, que puede llevar al aislamiento social, atraso en la escolaridad en 

En el hospital, tras ese diagnóstico, le ofrecieron derivar a la joven a una clínica psiquiátrica para su tratamiento, pero la familia lo rechazó por no estar de acuerdo con el dictamen.

"Nosotros conocemos a mi hermana, era una niña saludable y no tenía ningún problema, nosotros sabemos que no es un problema psiquiátrico", afirma Vanessa.

La familia, agrega, ha rechazado someter a la joven a nuevos estudios médicos desde 2015 y decidió apoyarla ahora en su solicitud de eutanasia.

"Estamos respetando la voluntad de Paula y no queremos seguirla obligando a pasar por hospitalizaciones, porque como ella fue una paciente supuestamente psiquiátrica, en muchos momentos se le cuestionó lo que tenía, se le trató como loca o fuera de sus cabales y ella no quiere volver a pasar por lo mismo", dice.



 




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