ENTREVISTA

Carlos Romero: “Una medida dura, implica mucha pérdida"


El ministro de Gobierno sostiene que los miedos al Código del Sistema Penal han servido para movilizar a la población a las protestas por el 21-F y en contra de la repostulación del presidente Evo Morales. Cree que la convocatoria pudo tocar algunas fibras sensibles de regionalismo y de racismo 

Causa-efecto. Para Romero, seguramente a la Asamblea Plurinacional le faltó ‘socializar’ el Código del Sistema Penal y por eso hay susceptibilidades en contra de la ley

13/01/2018

A diferencia de otros miembros del Gobierno, el coordinador político de Evo Morales para Santa Cruz eligió ayer la mesura a la hora de hacer un balance del paro cívico cruceño contra la repostulación. Para él fue una medida pacífica.

¿Cuál es su balance del paro cívico cruceño?
Hemos vivido una jornada de movilización cívica en Santa Cruz que forma parte de las movilizaciones de los comités cívicos –que se han iniciado a partir del martes– a lo largo de la semana en distintas capitales del país, las cuales, en los casos de Potosí, de Chuquisaca y de Tarija, no han llegado a tener la trascendencia que de repente sus convocantes esperaban; en el caso de Santa Cruz hemos tenido una jornada de paro significativo porque, prácticamente, en la capital, entre el primer y el cuarto anillo, las actividades han quedado paralizadas, no así en los barrios periféricos, pero sí en el centro de la ciudad hasta el cuarto anillo.

Y también en algunas provincias, como algunas zonas del área metropolitana, por ejemplo, en Porongo, en la zona del Urubó, en La Guardia, en El Torno, también en Cordillera, sobre todo en Camiri. En el norte las actividades han sido en lo fundamental, normales. En la Chiquitania sí hubo movilizaciones, bloqueos en Arroyo Concepción, en Puerto Suárez, en Roboré, entre otras poblaciones.

Entonces, según su balance, el paro cruceño se hizo sentir…

Entonces, es un paro significativo que tiene varios componentes: primero, el hecho de convocar a la movilización ciudadana en contra del Código del Sistema Penal, pero, de alguna manera, tocando fibras muy sensibles en la sociedad boliviana, en la sociedad cruceña, que son básicamente las del regionalismo y, en algunos casos, del racismo.

Luego, la activación de un conjunto de fantasmas, de miedos, de temores, de susceptibilidades de la población en torno al Código del Sistema Penal, una norma que ha sido elaborada por iniciativa de la Asamblea Plurinacional y que seguramente no ha experimentado un proceso de ‘socialización’, de información adecuado, por lo que genera mucha suspicacia, mucha susceptibilidad entre sectores de clase media.

Pero también está la reivindicación de respeto al mandato de la votación del 21-F. Eso estuvo muy marcado en las calles.
Bueno, en las calles se han movilizado plataformas ciudadanas que tienen un posicionamiento político.

Yo diría que se deben distinguir dos tipos de movilizaciones: una movilización, en algunos casos, espontánea porque no responden a un liderazgo de la Gobernación, tampoco a un liderazgo del Comité Cívico, sino a una autoconvocatoria a través de redes sociales por los temores que genera el Código Penal, en muchos casos, sobre la práctica religiosa, sobre las formas de pensamiento, las manifestaciones sociales, los impuestos y tantas cosas, tantos fantasmas que se han creado en torno al Código Penal. En muchos casos, se ha desinformado muchísimo y la gente está confundida. En otros casos, plataformas ciudadanas que han ligado a esta manifestación el rechazo a la repostulación del presidente Evo Morales en un contexto, que, de alguna manera, tiende a polarizarse…

A electoralizarse... 

En un clima de electoralización prematura, digamos…

Como ministro de Gobierno, ¿cómo califica la jornada del paro? (En los medios del Gobierno se dijo que hubo agresiones y palo al pueblo). 
En lo fundamental, ha sido una jornada pacífica. Es decir, anoche estudiábamos el plan de operaciones de la Policía y ha sido básicamente una actividad de seguimiento preventivo, de patrullaje preventivo.

Las instrucciones se han dirigido a que se deje desarrollar la movilización en los términos a los que habría sido convocada, hay que destacar que el discurso del Comité no ha sido tampoco de confrontación violenta. Las movilizaciones son válidas en democracia, son un derecho legítimo de la gente a manifestarse. En ese sentido, la Policía cumplió una tarea eficaz de patrullaje preventivo y de respeto a la movilización ciudadana.

Como coordinador político del Gobierno para Santa Cruz, ¿qué mensaje saca de esta medida de presión, que es la más dura de la región y que no se daba en 10 años?

Es una medida dura porque implica un sacrifico para la región. Es la región vanguardista en términos económicos, es la región que más aporte tiene al Productor Interno Bruto (PIB), cerca del 40% del promedio nacional. Y, obviamente, la medida es muy dura porque implica mucha pérdida económica. Pero, al mismo tiempo, es una manifestación política. El Código Penal en realidad es un pretexto, es un paraguas que en lo fundamental se ha constituido en una bandera movilizadora, pero que en realidad sirve para agitar una bandera política que está dirigida al 21-F, a este escenario de electoralización anticipada del debate político que decíamos…

Tiene un componente político esta protesta, usted dice, lo que, en el contexto de una democracia no significa que sea algo malo o bueno... 

Sí, evidentemente, tenemos que tomar a las movilizaciones en ese sentido, como manifestaciones, articulaciones en torno a determinadas demandas o determinados sentimientos de la población. Nosotros respetamos las observaciones al Código Penal y creemos firmemente que debe continuar el análisis en torno a la norma, pero no un análisis politizado.

Es decir, las puertas del diálogo están abiertas en ese sentido. Hay que mantener siempre abiertas las puertas al diálogo. Y sobre el tema de la repostulación, es una lucha política que tiene que desarrollarse democráticamente, ahí un poco está el desafío del Comité Cívico de contener a grupos radicales que, cuando quieren desbordarse por el lado violento, desnaturalizan la movilización democrática. Y los grupos radicales se activan cuando los sentimientos regionalistas y racistas se avivan y ese es un tema que seguramente lo vamos a ver en los siguientes días.

Lo escucho hablar de apertura al diálogo y que se debe encarar una lucha en el marco democrático, pero hemos escuchado otros discursos de altos representantes del Gobierno que estamos volviendo a 2008, que sugieren que las bases del MAS salgan a luchar a las calles, es decir, más de confrontación. ¿Qué camino va a tomar el Gobierno? ¿Le ha preguntado al presidente? 

Bueno, evidentemente, tenemos que mantener siempre la acción política en el ámbito democrático. El 2008 era un escenario muy polarizado, confrontacional, con muchas incertidumbres, no creo que estemos en ese escenario, sinceramente. Todos hemos madurado. Bueno, siempre es un desafío mantener la acción política en el ámbito democrático.

Se lo digo porque el vicepresidente dio un discurso duro, que evoca ese periodo...
Correcto. O sea, hay componentes similares en el sentido de la reavivación de discursos racistas, pero tendremos que ver que esos discursos no sean los dominantes.



 




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