ECONÓMICO

El Túpac Katari se queda chico ante las demandas del mercado regional


La Agencia Boliviana Estatal apuesta a construir otro satélite para cumplir la Agenda 2025. Hay requerimientos por parte de los privados de extender el servicio a Rondonia (Brasil)

En La Guardia los técnicos de la ABE monitorean el satélite para que se mantenga en órbita y funcione con toda su capacidad
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10/06/2018

Ya pasaron cuatro años y seis meses desde que por primera vez  Bolivia, con el apoyo financiero y tecnológico de China, tiene un satélite orbitando. El objetivo era llegar hasta los bordes del país y brindar una cobertura al 100% de la población en los servicios de datos y voz; sin embargo, el Túpac Katari no brilla con todo su potencial y se queda pequeño ante la demanda del mercado regional.

Iván Zambrana, director de la Agencia Boliviana Espacial (ABE), reconoció que el objetivo del satélite Túpac Katari (TK-SAT 1) de expandir el servicio a áreas rurales se ha logrado solo parcialmente y su puesta en órbita no es suficiente para cumplir con los objetivos de la Agenda 2025.

Zambrana asegura que el Katari “quedó chico”, aunque tiene el 70% de su ocupación. Por tal motivo, existe un proyecto para contar con un nuevo satélite en 2021, aunque todo dependerá de los tiempos y la aprobación de todas las instancias estatales. 

A esto se suman los planes de negocio en carpeta con empresas que están en la transición para ofrecer servicios de televisión digital terrestre, requerimientos que existen en Rondonia (Brasil) por parte de empresarios privados, además de compañías mineras y ganaderas que de alguna manera presionan a la capacidad de servicio del TK-SAT 1.

Los costos 
Al ser consultado sobre el precio que cobra el TK-SAT 1 para brindar servicio domiciliario o doméstico, Zambrana señaló que solo se ofrecen las prestaciones tradicionales y estos siempre han tenido un costo elevado. 

“El satélite se emplea en el ámbito rural, donde las distancias son grandes y hay dispersión poblacional; estas tecnologías tienen costos distintos y son más caras, pero hay escenarios donde la única opción es satelital”, afirmó.

A manera de ejemplo, Zambrana indicó que muchos usuarios que tienen actividades productivas en el área rural están pagando por las conexiones por satélite sin límite de megas, unos Bs 550 de forma mensual.

Sin embargo, Zambrana precisó que hay planes de negocio para ofrecer estos productos a las zonas rurales a menor precio, algo que se estaría implementando el próximo año, porque demanda una inversiones de 500.000 dólares, monto que él no considera significativo. 

Lo que sí necesitaría de un mayor presupuesto es el lanzamiento de un nuevo satélite, que tendría un valor aproximado de $us 200 millones. Zambrana dice que, aunque es complicado construir y lanzar uno al espacio, remarcó que puede haber un acercamiento con China, Rusia o Francia y que es posible tener un nuevo ocupante espacial con la bandera boliviana.

Si bien hay logros con el Túpac Katari, como la sustitución de importación de un servicio satelital, precios más asequibles y la llegada del TK-SAT 1 a comunidades alejadas como el Tipnis, el ejecutivo reconoce que no se usó del todo bien, ya que hay empresas que todavía utilizan satélites extranjeros, “cifra que representa un 5% del mercado”.

En cuanto al tipo de clientes a los que brinda cobertura el satélite, Zambrana sostuvo que cuentan con más de 150 clientes directos, entre ellos Entel S.A., Nuevatel S.A., Cotel Ltda., Comteco Ltda., Bolsat SRL, Hablando Todos SRL,

Aduana Nacional, Bolivia TV, YPFB, Segip, OEP, Vías Bolivia, ENDE, Red Uno, PAT.  “Vale la pena mencionar el hecho de que se cuenta con clientes en Colombia y solicitudes de servicio del Estado de Rondonia en Brasil”, precisó el ejecutivo.

La terminal en La Guardia
El complejo espacial a cargo del cuidado y control del TK-SAT 1 consta de dos terminales terrestres. La primera está ubicada en  Amachuma (La Paz), la construcción requirió una inversión de $us 16,5 millones y fue inaugurada el 2 de diciembre de 2013, días antes del lanzamiento del Túpac Katari en China. La misma está equipada con seis antenas, cinco tienen un peso de 60 toneladas y la más pequeña de una tonelada.

La otra terminal se encuentra en La Guardia (Santa Cruz), es más pequeña y tiene dos antenas; ahí se invirtieron $us 8,9 millones.
 

Boris Sebastián Arevey, jefe de la Estación Terrena de La Guardia, explicó que las tareas que se realizan tienen que ver con evitar que el TK-SAT 1 salga de su órbita.
Son cinco funcionarios, todos capacitados en China, y  son los encargados de monitorear los equipos. “Llevo más de 30 años en las telecomunicaciones y es una satisfacción y una gran responsabilidad brindar la atención a todos nuestro clientes, que desde la banca hasta los canales de televisión confían en nuestra capacidad”, dijo Arevey, que reconoce que falta mucho para lograr una plena conexión en Bolivia y que recién se están dando los primeros pasos.

Los analistas
El especialista en telecomunicaciones Abdel Frade observó que el ancho de banda con el que trabaja el Túpac Katari es muy bajo y  solo mejoraron las conexiones de radio y televisión, dejando de lado la conexión a internet, la cual no es percibida como óptima.

Frade agregó que el satélite tiene un tiempo limitado de vida útil de 15 años e hizo notar  que con la misma inversión se pudo haber instalado una red de fibra óptica, que resulta más económica y más efectiva en temas de velocidad.

Por su parte, el empresario en tecnologías César Señoranis agrega que el servicio satelital de telecomunicaciones en las ciudades de Bolivia es irrelevante, ya que en tema de precios las comunicaciones por cable son más asequibles y también señala que invertir en fibra óptica es una buena alternativas para el país.

Aportes para otros sectores
Si bien Zambrana explicó que, al ser  un satélite geoestacionario, el  TK-SAT solo se usa en materia de telecomunicaciones y trabaja en una órbita a 36.000 kilómetros de altura. Señaló que los servicios de otra índole (producción, meteorología, etc.) se encargan a satélites que trabajan a órbitas bajas (700 kilómetros) y con una tecnología distinta. 

Al consultar a ejecutivos del sector agrícola, el presidente de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), Richard Paz, señaló que el Túpac Katari al ser un satélite de telecomunicaciones no es un aporte para su sector y que no tiene conocimiento de que cuente con servicios de imagen satelital para uso en agricultura de precisión.

Asimismo, Paz aseveró que no hay ningún acercamiento con el Gobierno con relación a este tema, a pesar de que este tipo de tecnologías ayudaría a optimizar el proceso de producción con información precisa de la densidad óptima de siembra, el uso de fertilizantes y predecir con mayor exactitud la producción de los cultivos.

El gerente general de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), Edilberto Osinaga, también expresó no conocer de programas que incluyan la tecnología satelital en su sector, aunque sí hay algunos productores que ya tienen incluidos servicios de esta índole por cuenta propia.

La oficina de Meteorología de Aasana, más que requerir un satélite, precisa de un radar meteorológico para detectar con mayor precisión las condiciones y fenómenos del tiempo, según explicó Óscar Céspedes, uno de los encargados.

Desde la telefónica VIVA informaron que se suscribió un acuerdo para uso del satélite con el objetivo de llegar a zonas apartadas del territorio nacional; señalaron que, luego de cuatro años de usar el Túpac Katari, lograron mejorar su cobertura de internet en sitios de difícil acceso en un 140%.

“Actualmente, gracias al uso del satélite, contamos con las tecnologías 2G, 3G y GPRS en localidades de difícil acceso, y adicionalmente en la ciudad de Cobija hemos implementado el servicio para brindar 4G LTE”, precisaron desde la telefónica.



 




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