ENTREVISTA

Mohammed Mostajo: “La educación escolar castiga al niño ‘preguntón’; nosotros lo alentamos”


Cree que enseñar consiste en dar la mínima información y plantear problemas para que el estudiante los resuelva. Dice que lo ven como un médico, pero es un educador

El biotecnólogo boliviano doctorado en Harvard destacó el potencial humano que tiene el país
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12/01/2018

En el cierre de la tercera versión de los Clubes de Ciencia Bolivia, el director ejecutivo, PhD, Mohammed Mostajo, destacó el crecimiento que experimentó el evento en el número de participantes, de capacitadores y de encuentros paralelos que reunieron a empresarios, profesionales e investigadores. De alguna manera, afirma el biotecnólogo boliviano doctorado en Harvard, los científicos comenzaron a ocupar las primeras portadas de las revistas y los diarios, un lugar que antes estaba reservado solo para los políticos y las celebridades.

La tecnología como eje transversal en todas las áreas del conocimiento está transformando el mundo, y Mohammed lo sabe, por eso durante una entrevista en EL DEBER Radio mencionó que junto a otro grupo de científicos calcularon que todo este cúmulo de saberes acumulados hasta ahora por la humanidad se va a duplicar en tan solo ocho o diez años. En Bolivia el evento recibe el apoyo de universidades e instituciones privadas pero se evidencia una falta de apoyo estatal. 
  
¿Es posible estudiar una carrera a través de internet? 
Es posible. En la era del conocimiento no existen las excusas. Harvard tiene la mayoría de sus cursos en línea, con excepción de sus materias estrella. Lo mismo ocurre con Yale, Stanford y muchas otras universidades en el mundo. Por eso cuando un joven viene y me dice que no pudo estudiar lo que le gusta, le respondo que las posibilidades siempre estuvieron ahí.

Muchos jóvenes dudan a la hora de elegir una profesión, ¿Es por falta de vocación? 
Más que falta de vocación lo que tenemos es un problema cultural de aceptar las carreras que no son tradicionales o los modelos híbridos de carreras. Siempre digo que todos los niños nacen científicos, y es algo que se evidencia a la edad de cuatro a cinco años, cuando todos se preguntan el porqué de las cosas. Después esa curiosidad se les pierde a muchos, en un momento en el que coincidentemente ingresan a la escuela. La educación en Latinoamérica castiga al chico preguntón y es en ese momento en que desaparece su interés por la ciencia.

¿Qué significa?
En el colegio me pedían que nombre todos los huesos del hombre, pero no me dejaban preguntar por qué tenemos cinco dedos en lugar de seis. Creo que esa es una pregunta más importante que saberse de memoria lo otro, y que es en esas circunstancias que matan la vocación. 

En ese sentido, ¿cuál es la función de Clubes de Ciencia?
Damos respuesta a la gente joven ante la falta de apoyo gubernamental e institucional. Hemos sido criticados en algún momento por funcionarios del Gobierno porque decían que no seguíamos los parámetros profesionales. Esa afirmación para mí es un halago porque trabajamos para inspirar a los jóvenes en secundaria, mientras que el sistema educativo les mata la curiosidad.

Después se nos acercaron para pedir que colaboremos pero no se llegó a nada. En otros países hay apoyo estatal, en Colombia, por ejemplo, los clubes de ciencia están en ocho ciudades y el programa recibe un respaldo del Estado del 98%, en México el apoyo llega al 80%, mientras que en Bolivia el encuentro se desarrolla con recursos propios y con apoyo de universidades e instituciones privadas.   

¿Cuál es la metodología de Clubes de Ciencia?
Planteamos un modelo en el que dejemos de enseñar a los chicos a memorizar y, al contrario, darles la mínima información necesaria y plantearles una pregunta abierta para que ellos la resuelvan. Porque en el mundo laboral no necesitamos un profesional que esté pegado a un diccionario, necesitamos un profesional que con pocos datos te resuelva un problema grande.

¿Se ha requerido de alguna manera su aporte en educación de manera oficial?
He tenido acercamientos de representantes nacionales y departamentales de educación, pero nada concreto. Lo más formal ocurrió hace dos años cuando me invitaron al Congreso de Científicos en Tiquipaya, aunque creo que erróneamente me sentaron en una mesa de salud, cuando en realidad mi labor está más relacionada a lo educativo. 

¿Qué carreras estudiar?

Depende del programa de vida. Lo que estudies de carrera no define el resto de tu vida. Tengo colegas que estudiaron música como licenciatura y ahora son científicos. La carrera es algo que tuvo sentido en un momento determinado de tu vida. En mi caso, soy neurocientífico por entrenamiento, pero nunca tomé un curso de neurociencia. Estudié biotecnología, después hice mi maestría en biología pura.

Durante el desarrollo de mi tesis comencé a estudiar el cerebro humano y comencé a investigar hasta que me destaqué como un científico en este campo. Enseñé neurociencia pero nunca la estudié. Creo que las barreras en las carreras no existen. Tengo colegas de física que se dedican a predecir ataques terroristas.

Hay potencial en Bolivia... 

El talento existe, en lo que trabajamos es en conectarlo y catapultarlo internacionalmente. Este año postulamos a dos estudiantes de medicina para que se entrenen en biología molecular y enfermedades tropicales en el hospital John Hopkins (Baltimore, Maryland).

También coordinamos para enviar como pasantes a dos estudiantes a Harvard y daremos 25 becas para la universidad Salesforce, considerada la compañía más innovadora de Estados Unidos, según la revista Forbes. El único prerequisito es haber sido un estudiante nuestro.



 




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