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'El infierno en la Tierra': así es la cárcel donde El Chapo Guzmán podría pasar el resto de sus días


En 60 días se decidirá la prisión en la que el narcotraficante cumplirá cadena perpetua. Todo indica que será enviado al penal de máxima seguridad ADX Florence, donde las posibilidades de fugar son nulas


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17/07/2019

Uno de los capos de la droga más prominentes de la historia, Joaquín Guzman "El Chapo", encontró en el narcotráfico un negocio que le llevó a acumular una gran fortuna y aniquilar la pobreza en la que creció, y que sin embargo ahora le arrastra de vuelta a la penumbra con una condena de cadena perpetua.
   
La severa -aunque esperada- sentencia se produce cinco meses después de haber sido declarado culpable de narcotráfico por un jurado tras un largo juicio por el que se pasearon decenas de testigos que dieron todo tipo de detalles sobre su extensa red de negocios y su carácter despiadado, que le llevó a asesinar a miembros de su propia familia.
   
El sistema judicial de EEUU le condena así a pasar el resto de sus días entre rejas, en duras condiciones,  para garantizar que el Chapo no vuelva a escaparse de la cárcel, como ya hizo en México en un par de ocasiones. Según informa Univisión el juez ordenó que se quede durante 60 días en una prision federal de Nueva York y que después el Buró federal de Prisiones y los US Marshals decidan a qué penal lo mandan, aunque los expertos ya creen que su destino está sellado. 

"Alcatraz"

Tras cumplir el periodo determinado por el juez, se espera que el narcotraficante sea llevado al penal de máxima seguridad ADX Florence, según reseña la agencia EFE. Conocida como el "Alcatraz de las Montañas Rocosas" o Supermax, 90 millas al sur de Denver (Colorado), esta prisión abrió sus puertas en 1994 para albergar a los reos que representan una amenaza para la seguridad nacional.
   
El condenado que llega a este lugar permanece 23 horas al día en una celda de paredes de hormigón a prueba de sonido para evitar la comunicación con otros reos. Se trata de un sistema de aislamiento total, con celdas diseñadas para que el preso nunca sepa en qué parte de la cárcel esta. Su único contacto con la realidad es una pequeña ventana que les permite observar el pasillo.



"Una muerte en vida" 

Ubicada en la región montañosa de Colorado, a unos 185 kilómetros al sur de Denver, ADX Florence, cobija a los que fueron buscados como los criminales más peligrosos de Estados Unidos. Algunos de los internos de esta prisión son Eric Rudolph, el bombardero de los Juegos Olímpicos de Atlanta, Michael Swango, el médico que envenenó hasta 60 pacientes. Zacarias Moussaoui, uno de los conspiradores de los ataques del 11 de septiembre y Ramzi Yousef, el cerebro de los atentados del World Trade Center en 1993.

"Es una especie de muerte en vida', contó Laura Rovner, quien ha sido abogada de algunos presos de ADX y es una activista de los derechos de los reos. No hay visitas de familiares y el contacto humano es casi inexistente, ya que el preso come en su celda y desarrolla todas sus actividades eb el mismo lugar.

“Es como vivir después de la muerte”, describe Robert Hood, un exdirector de ese penal. 



Un exreo, entrevistado por The Boston Globe, describió el sitio como "una versión del infierno en la Tierra de alta tecnología, pensada para anular toda percepción sensorial".

“No es como ninguna de las prisiones en las que he estado, y he estado en muchas prisiones, pero al menos en esos lugares siempre podía ver una carretera, ver el cielo”, contó otro exconvicto, Travis Dusenbury, a The Marshall Project después de su salida de la “Supermax”

Cada celda está equipada con un lavamanos e inodoro, una ducha automatizada (para evitar que los reos inunden la celda). La cama es una losa de concreto cubierta por un colchón delgado. La mayoría de las celdas también tienen televisores, con radios incorporados.

 

El fin de una carrera cruel y sanguinaria

Conocido y admirado por su excéntrica vida de lujo, Guzmán amasó tal popularidad en su región que se convirtió en el protagonista de decenas de canciones, lo que no impidió que fuera arrestado por primera vez en 1993 y condenado a 20 años de prisión, desde donde siguió estando al cargo del cártel.
   
El poder y dinero acaparados por el emperador mexicano de las drogas llevaron a la revista Time a situarlo en 2009 entre las 100 personas más influyentes del planeta y a la publicación Forbes a incluirlo a partir de 2012 en la lista de las personas más ricas del mundo.
   
Más tarde saltó a la fama internacional con la serie televisiva que le dedicó Netflix, en la que se narra su ascenso y caída como traficante, además de sus escandalosas fugas carcelarias.
   
La primera, la de la prisión de Puente Grande el 19 de enero de 2001, y la segunda y más conocida, del penal de El Altiplano el 11 de julio de 2015, de donde salió por un túnel al que se accedía desde su propia celda.
   
Su último arresto, que desembocó en su extradición a Estados Unidos en enero de 2017, le ha llevado ya a pasar dos años y medio en una unidad de aislamiento del Centro Correccional Metropolitano, en Manhattan, donde las estrictas condiciones de su encierro paradójicamente le han dado todavía más visibilidad.
   
Una fama que los parientes más cercanos del Chapo han tratado de utilizar para el desarrollo de varios negocios que llevan su nombre en un intento de recuperar parte de la fortuna, como ha hecho su actual esposa, Emma Coronel, con quien tiene gemelas.
   
Dinero que hará buena falta, ya que el Gobierno de EEUU ha solicitado este mes el decomiso de 12.666 millones de dólares al narcotraficante, que considera una devolución del dinero que obtuvo con la venta de las drogas





 




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