MUNDO

Protestas en Hong Kong cumplen 100 días de desafío al poder chino


Hay cientos de detenidos políticos tras la fuerte represión de las mayores protestas opositoras desde las revueltas en Tiananmén, en 1989, que causaron un sismo político


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17/09/2019

Las manifestaciones contra el poder de China en Hong Kong, las mayores desde las revueltas de Tiananmén, en junio de 1989, cumplieron ayer 100 días sin resolución.

Las protestas sumieron a la ex colonia británica en su peor crisis política desde su devolución a Pekín, en 1997. Todo comenzó el 9 de junio, cuando más de un millón de personas, según los organizadores, salieron a las calles de Hong Kong para manifestarse contra un proyecto de ley del gobierno local que iba a autorizar las extradiciones a la China continental.

Los manifestantes temían que eso derivara en un aumento del control de Pekín sobre Hong Kong, que disfruta de una amplia autonomía y de libertades desconocidas en China gracias al principio “Un país, dos sistemas”. La manifestación, la más importante desde 1997 en este territorio de 7,3 millones de habitantes, se vio marcada por los choques con la Policía.



El 12 de junio, la violencia sin precedentes dejó 79 heridos, y un activista murió al caer de un tejado. El 15 de junio, la jefa del gobierno local, Carrie Lam, anunció la suspensión del proyecto de ley. Pero un día después, casi dos millones de manifestantes, según los organizadores, exigieron su dimisión y los bloqueos se multiplicaron.

El 5 de agosto el territorio semiautónomo se vio sumido en el caos por una huelga general que perturbó los transportes públicos y las conexiones aéreas. Por tercera noche consecutiva se registraron enfrentamientos entre policías y manifestantes.

“Quien juega con fuego, muere quemado”, advirtió entonces Pekín. El 15 de septiembre, decenas de miles de personas volvieron a desafiar la prohibición de manifestarse. La concentración degeneró en enfrentamientos entre policías y grupúsculos radicales, y se quemó una bandera china. China mantiene su posición contraria a las manifestaciones populares.





 




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