SANTA CRUZ

Abren como museo la casona conocida como el Altillo de la Beni


El inmueble fue construido a fines del siglo XVIII, habiendo pertenecido al prócer de la independencia Juan Antonio Álvarez de Arenales y a sus descendientes

La fachada actual luego de una minuciosa restauración iniciada en 2010, donde se recuperó la estructura del tabique para las paredes
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20/04/2018

Sorpresivamente, el miércoles por la noche, fue inaugurado el Museo de la Ciudad Altillo Beni (MAB) en la antigua casona con corredor alto que tiene el número 50 de la calle Beni, la cual fue adquirida por la comuna en 2009 y restaurada en dos etapas, donde aparte de preservar la fachada patrimonial se le agregó en el interior un edificio de tres plantas; además de recuperar algunos de los árboles frutales, como un añejo ocoró, y las grandes tinajas que antaño servían para almacenar agua de lluvia.

El inmueble está clasificado en el nivel 1 de preservación del patrimonio de la ciudad por ser una edificación de carácter singular o monumental, compartiendo la categoría con la catedral y otros edificios religiosos, así como varias casonas situadas alrededor de la plaza principal.

De acuerdo a estudios históricos de Carlos Cirbián, la casona pudo haber sido construida a fines del siglo XVIII y no a mediados del XIX como se creía.

La secretaria de Planificación, Sandra Velarde, recordó que la Alcaldía, mediante la ordenanza 029/2009, obtuvo la casa de los descendientes del prócer de la independencia Juan Antonio Álvarez de Arenales, habiendo pagado la suma de $us 330.000.

En 1915 la casona fue adquirida por los esposos Ruperto Arenales Bravo e Irene Salmón, y en ella nació Ruperto Arenales Salmón, médico y diplomático cruceño que representó al país en Argentina. En el momento de la entrega de las llaves a la comuna, a fines de abril de 2009, María Zulema Arenales, una de las descendientes, pidió que sea colocada una plaqueta que recuerde a quién perteneció la casa.

Restauración
La restauración del inmueble  tuvo dos etapas. La primera parte estuvo a cargo de la arquitecta restauradora María Luisa Vázquez, que consistió en rehabilitar las paredes de la fachada utilizando barro y paja para formar el tabique de tacuara y chuchío. También se intervino el muro de contención del corredor y se restauraron horcones, capiteles, vigas, tijeras, puertas y ventanas.

La segunda etapa comenzó en marzo de 2014 con base en un concurso de restauración arquitectónica, siendo los ganadores los arquitectos José Antonio Rojas, Gabriela Díaz y Liliana Medrano. Paralelamente hubo un concurso de museografía con un empate de dos grupos, habiéndose trabajado con ambos.



 




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