CULTURA

Los Whittaker reciben el Hans Roth por su incansable apoyo a la música


Milton y Kathryn Whittaker reciben hoy el máximo galardón del Festival Internacional de Música Misiones de Chiquitos. Su aporte a la difusión de la música en Santiago de Chiquitos y apoyo al evento son destacados

Khatryn junto a Rubén Barberi (14 años) alumno de la escuela de música de Santiago de Chiquitos (Foto: Jorge Uechi)
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16/04/2018

Sencilla y sin falsa modestia Kathryn Whittaker insiste que no son ella ni su esposo los que debieran recibir el premio Hans Roth que hoy, a las 10:00, les otorgará la Asociación Pro Arte y Cultura (APAC) en el Museo de Arte Contemporáneo. Para ella el premio se lo merece mucha gente que en Santiago de Chiquitos ha contribuido a que la escuela de música crezca. Sin embargo en esa pequeña población de Roboré todos saben  que el reconocimiento a los Whittaker es bien merecido.

Milton llegó de Estados Unidos a esa región cinco décadas atrás, mucho tiempo antes de que sea desvelado para el turismo y allí decidió hacer su hogar. A mediados de los 90 conoció a Kathryn, que casualmente es de su misma ciudad (Indiana) y que había llegado a  Santa Cruz como trabajadora de una ONG. Se casaron, tuvieron cinco hijos y tienen una lechería con la que producen queso, yogur y helados de leche.     Pero en lo que más se han destacado ha sido en su labor para que Santiago de Chiquitos cuente con una orquesta y una escuela de música.

A principios de los años 2000 un grupo de lugareños, entre los que estaba Milton, lideró el primer intento de formar una orquesta en la población, pero la falta de apoyo de las autoridades de Roboré y otras dificultades frustraron el proyecto. “Nos quedamos con instrumentos donados por diferentes personas y así formamos  una  orquesta. Conseguimos entonces que músicos  voluntarios nacionales y extranjeros nos visiten e impartan clases, hasta que hace  ocho años, el municipio de Roboré nos dio el  ítem para que podamos funcionar. Actualmente tenemos más de 70 alumnos, una cantidad grande para una población de mil habitantes”, cuenta Kathryn.

Gracias a las gestiones también de la pareja es que se consiguió que en la iglesia se instale uno de los órganos de tubo más grande y antiguo de América y hace poco un grupo de los músicos voluntarios noruegos que ellos ayudan a traer confirmó el apoyo económico para la construcción de una nueva escuela de música.  

“Los méritos de los esposos Whittaker como líderes de la comunidad son grandes. Ellos luchan por la cultura chiquitana y  ellos nos apoyan en organizar el  festival en Santiago. Por eso es que el directorio de Apac consideró que eran merecedores de la distinción”, explica Piotr Nawrot, director artístico del festival.

 



 




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