7º DÍA

Los bolivianos activan la fuerza productiva del norte chileno


Prefieren no hablar de la coyuntura política. Tampoco quieren saber acerca del fallo de la CIJ. Su fuerza laboral sostiene económicamente parte del país vecino


La comunidad boliviana en Antofagasta se dedica a varios sectores; entre ellos, la agricultura y venta de verduras y frutas.
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07/10/2018

Roberto Araúz García camina por la costa de Antofagasta. Dirige un pequeño carrito que es su principal herramienta de trabajo. En el aparato, de todos los colores, vende jugos de fruta naturales desde hace cinco años y no se queja de su condición de migrante. Nació en Cochabamba y es parte de los 8.000 bolivianos que viven en la ciudad que antes fue boliviana. Su esposa, Gladys Velarde, nacida en La Paz, vende vegetales y frutas en el mercado de la urbe costera. Sus dos hijos son chilenos y en dos años el mayor ingresará a la escuela. La comunidad boliviana es el motor económico del norte chileno, por su esfuerzo y su dedicación.

No se puede entender la realidad del norte de Chile sin tomar en cuenta a los migrantes bolivianos. La cifra de inmigrantes bolivianos en suelo chileno subió en tres años y se triplicó. Según datos del Gobierno de Chile, en 2014 había en ese país 36.036 bolivianos, una cifra que se incrementó en 2017 a 111.011 y se convirtió en el quinto conglomerado extranjero con más población.

La mayoría de los migrantes bolivianos radica en el norte de Chile. Se asentaron en las ciudades de Iquique, Antofagasta, Tocopilla y Arica.

Roberto no solo se dedica a la venta de jugos naturales. Aprovecha el tiempo para hacer trabajos de plomería y electricidad a domicilio. Por lo general, hace esa labor en las mañanas. “En Cochabamba no teníamos oportunidad y nos vinimos con mi esposa. Hoy estamos felices acá, estamos muy agradecidos. Mis dos hijos son chilenos. El mayor tiene cuatro y la bebé tiene diez meses”, relata el boliviano.

El trabajo de los bolivianos se centra en los sectores inmobiliario, de construcción y agrícola. Según datos de la encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (Casen), realizada en la gestión 2017, el promedio de edad de los compatriotas en Chile es de 29 años. Este estudio destaca que el 72% de los connacionales vive en el norte chileno y que un 69% alquila una vivienda. Solo el 17% de la población coterránea tiene un hogar propio. Estos datos revelan, además, que existe mayor residencia femenina: un 59%.

Mujeres luchadoras

Uno de los rostros femeninos en el norte chileno es Agripina Castro Mamani. Ella creó un “oasis” en pleno desierto. Más allá de Pozo Almonte, localidad cercana a Iquique, tiene sus sembradíos. No son como los que hay en Bolivia con tierra fértil, pero acondicionó el terreno para explotarlo. En la zona rural del norte de Chile es necesario trabajar hasta tres veces más el campo para que haya producción. Y también se necesita más inversión económica para implementar fertilizantes con el fin de que el rendimiento sea más rápido y de calidad. Agripina nació en el norte de La Paz y conoce la labor agrícola. Por ahora vende frutas y verduras en el mercado central de Iquique.

“Uno tiene que vivir de algo. Salimos de Bolivia buscando mejor vida y la encontramos acá. Yo estoy radicando en Iquique hace 10 años, pero antes estaba en Arica unos cinco años”, relata Agripina, quien es muy reacia a las fotos.

La comunidad boliviana en el norte de Chile se hace a un lado de la realidad política que viven ambos países. Mucho menos se conoció la esencia de la demanda marítima. Agripina cuenta que trabajó normalmente el 1 de octubre, el día en que los jueces de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) desecharon la aspiración boliviana de retornar al océano Pacífico con soberanía. Mucho no le interesó ese momento, es más, dice que desconocía el horario y los fundamentos jurídicos.

“Acá no puedes perder ni un minuto. Si no trabajas no hay pan en tu mesa. Prácticamente se vive al día”, recalca la paceña. Su esposo está en Pozo Almonte cultivando la tierra. Se ven los fines de semana. Sus hijos viven en la ciudad de La Paz. “Ellos prefieren estar allá, ya son grandes y tienen su vida. La menor viene con su marido una vez al mes, por lo menos”, relata.

El motor del norte de Chile no es precisamente la mano de obra chilena. Esta región depende de la población migrante que durante los últimos años duplicó su presencia. Y en ese grupo prevalece el boliviano. El diputado Vlado Mirosevic, que representa al norte de Chile, admite que el norte chileno no se entiende sin la fuerza boliviana.

“El norte de Chile no se explica sin la presencia de Bolivia y Perú. Hay que abrir los brazos, hay que diferenciar lo que son los gobernantes de Bolivia y lo que es el pueblo boliviano. En la ciudad de Arica tenemos la mejor relación con la comunidad boliviana. Es gente trabajadora y los recibimos con los brazos abiertos”, resalta Mirosevic.

La realidad en Antofagasta

Es en Antofagasta donde existe más presencia nacional. Esta tierra, que fue boliviana antes de la invasión chilena en 1879, acoge a los connacionales para que trabajen en diferentes áreas. El comercio de verduras y frutas es el principal campo, aunque existen empresarios y agentes inmobiliarios en esa ciudad. Pero también los bolivianos se dedican al trabajo en hogares, mecánica y venta de abarrotes.

Aleja Campero Salas agarra una bandera chilena mientras espera la llegada del presidente Sebastián Piñera a Antofagasta. Es boliviana, no lo niega, pero tiene mucho agradecimiento a los chilenos. Ella vende ropa y artículos del hogar en un mercado de la ciudad. Su marido trabaja en el puerto. Vive con sus dos hijos, ambos chilenos, y su mamá, que es de Uyuni.

“Acá (en Chile) vivo 22 años. Mi esposo es chileno y mis hijos también. Vine con mi madre y nos quedamos. Primero llegamos a Copiapó, para trabajar en agricultura. Ahí conocí a mi marido y luego vinimos acá (en Antofagasta) para buscar mejor vida. Trabajamos un tiempo en el puerto y luego ya puse mi negocio. Gracias a Dios nos va muy bien”, destaca Aleja.

La alcaldesa de Antofagasta, Karen Rojo, destaca la fuerza laboral que emprendió la comunidad boliviana y agradece el trabajo que realizan para que su ciudad crezca. La autoridad se para al frente del muelle histórico, aquel donde llegaron las tropas chilenas en febrero de 1879 para dar inicio a la invasión, y divide su posición sobre la realidad bilateral. Por un lado pone a Evo Morales como el culpable de que la relación esté afectada y, por otro, habla de la labor de los connacionales en su ciudad.

“Acá la población boliviana es bienvenida con los brazos abiertos. Hay muchos migrantes bolivianos en Antofagasta, se calcula unas 8.000 personas. Esta población trabaja mucho, es gente muy luchadora. Yo conozco a muchos bolivianos. Hay empresarios destacados, hay gente dedicada a la agricultura, a la minería, a la construcción. Acá viven tranquilos y muchos no quieren saber de la coyuntura política”, enfatiza Rojo.

Pablo Verdejo es un empresario boliviano que radica en Arica. Está preocupado por el fallo de la CIJ. Tiene negocios en esa ciudad y en Arica. Exporta productos por puertos chilenos. Hace todo el trámite legal. Él considera que ahora el presidente Evo Morales invertirá en los puertos peruanos, algo que no le conviene por los costos bajos que tienen los chilenos.

“Como empresarios, nos afectará porque nos sale más barato exportar por el puerto ariqueño, por el puerto de Iquique, gracias al Tratado de 1904, pero con este fallo a favor de Chile, Evo Morales puede seguir fomentando la salida de cargas por puertos peruanos para boicotear al de Arica”, detalla Verdejo.

La vida en el norte chileno se muestra apática a lo que son las ciudades principales de ambos países. Los migrantes bolivianos viven su mundo, tienen su vida.

Para saber

Visión experta
René Pereira Morató, docente de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) y autor de El perfil migratorio de Bolivia, explica que el 72% de la comunidad boliviana se concentra en Antofagasta debido al acceso al empleo en minería y servicios conexos.

En la capital
El experto añade que solo el 9,36% de la comunidad boliviana está en el área metropolitana de Santiago. Ese grupo trabaja en la capital chilena en cadenas de servicios; y además hay un reducido porcentaje de población estudiantil que realiza posgrado y otros estudios superiores.

Dura Ley migratoria
El gobierno de Sebastián Piñera reportó los datos del flujo de residentes cuando expuso su propuesta de nueva política migratoria. Esta iniciativa tiene la intención de “combatir el tráfico de migrantes, simplificar y agilizar el proceso de expulsión para aquellos extranjeros que hayan infringido la ley migratoria”.

La quinta más grande
La comunidad boliviana es la quinta más grande en Chile. Primero está la migración peruana, le sigue la colombiana, la venezolana y la haitiana.